LOS ORÍGENES

Inaugurada en la primavera de 1914, la Plaza de Barcelona abrió por primera vez sus puertas al público el 12 de abril para acoger una corrida el Domingo de Resurrección. Se lidiaron toros de Veragua a los que se enfrentaron Vicente Pastor, El Papa Negro, Curro Martín Vázquez y 'Torquito'. El primer toro que saltó a la arena se llamó Veleto, ensabanado de pelo.
En aquella emblemática fecha, la plaza se llenó hasta arriba a pesar de que ese día se programó una corrida en Las Arenas. Durante los dos primeros años de vida, la plaza fue conocida como L'Sport. El coso tenia capacidad para 8.000 localidades. Pronto, con el auge de la Fiesta gracias a la competencia de Joselito y Belmonte, los arquitectos Ignacio Mas y Domec Sugrañés cambiaron la fisonomía del inmueble y ampliaron su aforo hasta las 19.582 localidades.

De este modo, el 27 de febrero de 1.916 se reinaugura la plaza rebautizada como Monumental con un cartel que reunió a Joselito, Curro Posada y Saleri II. El primer toro que saltó a la arena de la nueva Monumental se llamó Listero, dentro de una corrida del hierro de Benjumea.
EL ESPLENDOR DE LOS AÑOS 20: JOSELITO Y BELMONTE

En 1919 se
celebra el único Mano a mano de esta plaza entre Joselito El Gallo y Juan
Belmonte. Por aquel entonces, también comparecen toreros como Ignacio Sánchez Mejías, o el mexicano Juan Silveti, que inaugura el elenco de figuras mexicanas de importante presencia en esta plaza.

LOS AÑOS 30:
DOMINGO ORTEGA COMO ICONO

La década
siguiente, -años 30-, el torero estandarte de la afición catalana será Domingo Ortega, que de la mano de Dominguín se presentó en el coso Monumental, convirtiéndose así en el icono del público de toros local hasta la llegada de Manuel Rodríguez 'Manolete'.
LOS 40,
EFERVESCENCIA TAURINA CON MANOLETE Y ARRUZA

Manolete se presentó en Barcelona en la década de los 40, años de gran efervescencia taurina en Barcelona, que vio cómo se batían el cobre Silverio Pérez, Rafael Ortega, Marcial Lalanda, el polifacético catalán Mario Cabret y sobre todo, el mexicano Carlos Arruza, cuyas actuaciones con Manolete fueron el principal argumento competitivo de aquellos años.
El torero azteca llegó como un desconocido a la Monumental pero fue precisamente su presentación en Barcelona la que le hizo salir catapultado a las principales ferias de España como figura. Otros toreros destacados en aquellos años fueron Nicanor Villalta, Chicuelo, Pepe Luis Vázquez y Antonio Bienvenida.

50-60: CHAMACO, EL ÍDOLO POR EXCELENCIA

La muerte de Manolete y el forzado exilio de Carlos Arruza situaron a la Monumental en un vacío que pronto llenaría Antonio Borrero 'Chamaco', que sin duda fue el mayor ídolo de la Monumental en sus cien años de Historia.
El 7 de marzo de 1954 se presentó como novillero y desde entonces fue adoptado por aquella afición que lo veneró y encumbró como a ninguno. Su ceremonia de alternativa también fue en Barcelona, el 14 de octubre de 1956 con Miguel Báez "Litri" como padrino y Antonio Ordóñez como testigo, con toros de Antonio Urquijo.

Chamaco se consolidó como un ídolo de la Monumental de Barcelona durante los años 50-60, y revolucionó los toros en Barcelona hasta tal punto que incluso el empresario D. Pedro Balañá, le anunciaba en una pizarra “Mañana Chamaco y dos más”. Pero además, la importancia de Chamaco traspasó las fronteras taurinas convirtiéndose en epicentro de las conversaciones de la sociedad local. |